miércoles, 26 de octubre de 2011

Subirse en cualquier medio de transporte a las 6 de la mañana resulta siendo tedioso por muchos factores, porque uno sabe que le toca irse de pie, porque sabe que será empujado, será maltratado ya sea por un conductor que de hecho siempre es gordo o por los mismos usuarios que en su afán de salir siempre resultan de un codazo pegándole a uno.
Por otra parte uno piensa que por ir temprano las calles estarán algo desoladas, cosa que es totalmente radical, es lo que a diario vemos y conocemos como los “trancones” palabra que debería estar en el diccionario de los colombianos, ya que a menudo la usamos unas 10 veces, se generan por la imprudencia de los conductores de querer ir muy rápido sin respetar señalizaciones, accidentes, gran cantidad de vehículos, son en realidad tantos problemas para poder llegar a donde quiero llegar.
En mi caso y creo que en el de muchas personas, hay tres opciones, ir a su lugar de estudio o trabajo  en Transmilenio, bus particular o taxi, excluyamos a los que tienen carro y moto.
La primera es la que muchos usan de 5 a.m a 11 p.m  , horario que recoge a casi  la mitad de personas que habitan la ciudad, lo elijen por que es muy rápido y es seguro ya que no es común que se suba un bandido a amenazarte con un arma corto punzante o arma de fuego, claro que la gente va como bultos,  como animales como diría Vicky Dávila, allí el que logre entrar es el que seguramente tendrá su trabajo por un día mas y el que no, me imagino que tendrá que pasar por su liquidación.
El segundo son los buses, busetas, colectivos, en el que me movilizo, porque es mas económico, se que son $300 menos, pero de $300 en $300 hay gente que se hace rica, de igual manera pasa al frente de mi casa y el recorrido dura la mitad de lo que duraría en Transmilenio por la localización en la que me encuentro, como les dije uno ya sabe que se irá de pie y que quizás a la mitad del recorrido se pueda sentar si es que no hay una señora o una mujer esbelta a la que se le quiera dar la silla.
El tercero ya son los taxis, es el transporte en el que me voy cuando tengo algo de dinero y voy tarde a clases, es un transporte que ni tan bueno es, ya que a veces termina llegando primero el bus que el mismo “amarillito”, como diría Guillermo Borrero, docente en clase de semiótica, se hacen los preocupados por el “trancón”, pero saben que mínimo $6.000 ya tendrán en sus bolsillos.
No tengo una bicicleta, o al menos un triciclo para ir a estudiar o sino de mil amores me iría allí, en fin quería concluir en que la movilidad en nuestra ciudad es un caos, por donde sea, a la hora que sea uno siempre se demora, y no hay que olvidar además el estado de las vías por donde transitamos, cosa que hace aún  más difícil todo.

Alejandro Silva
Comunicación Social- Prensa I

jueves, 20 de octubre de 2011

Historia Viscious Creative.

Sueño en París
(De cómo nació Viscious Creative)
Corría el año 2000, yo emprendía mi sueño de viajar a Europa, quería conocer Champs Elysse, la torre Eiffel, el Big Ben, la torre inclinada en Italia, y otros tantos lugares, la primera ciudad que visite fue Londres, hermosa, fría y lluviosa, me hacía recordar a mi bella Bogotá, sin los mismos problemas, pero era similar; un paseo por el Tower Bridge y después un buen café de Colombia.
Había recibido mi título de comunicador social un par de años antes, trabajaba en ese tiempo en Medellín, en una agencia de publicidad  bogotana – cosa rara, cachacos triunfando en la cuna del regateo y el desvare – la experiencia fue enriquecedora, en la academia siempre me incline por la parte de mercadeo, publicidad y organización, más en la última, por esas vueltas que da la vida y por una coincidencia que termine adorando, me enviaron a Europa en un viaje de negocios, yo acompañaba a mi jefe, uno de los altos ejecutivos de la compañía, una persona seria, introvertida pero que me dió la oportunidad de disfrutar y a la vez que trabaja a su lado.
Cuando llegamos a Francia, en el aeropuerto Charles De Gaulle de París,  me pareció ver una cara familiar, mientras esperaba que mis maletas salieran de la banda transportadora, aún conservaba las gafas que le recetaron, si no estoy mal a los 18 años, tez blanca, cabello largo pero ahora más estilizado y elegante de cómo lo recordaba la última vez que lo vi compartiendo una charla en un café de la macarena, era mi parcero de malas experiencias – como decía de joven- , lo recuerdo así por que estuvo apoyándome cuando alguna chica me rompía el corazón o en su defecto yo a ella, pasado amoroso que ahora no vale la pena recordar, Alejandro Silva , comunicador social, colega y amigo, seguía con la sonrisa de siempre y era inevitable que pasara desapercibido por su carisma, me le acerqué tranquilo, hasta que me vio y de un brinco ya lo tenía abrazándome tan empalagosamente que no tuve más remedio que aguantarlo y saludarlo.
No hubo tiempo para mucho más, nuestras obligaciones requerían que saliéramos pronto del aeropuerto, pero el “mechudo” como solía decirle me sugirió encontrarnos unos días después y prometió que traería una sorpresa bastante agradable con el – listo Sebas, espere y verá lo que traeré – dijo caminando en dirección opuesta a donde yo iba.
Acordamos encontrarnos justo debajo de la Torre Eiffel – es increíble el poder energético que tienen 325 metros de hierro – eran las 8 p.m. aún no anochecía, era raro por que no estaba acostumbrado a esto por que no lo había experimentado antes, obviamente, además me sentía algo incómodo por que en Bogotá siempre guste de salir en la noche, tiene cierto encanto mágico que embruja; Alejandro caminaba junto a lo que yo presumí era su novia y también había otro hombre que no logre reconocer de lejos, era calvo y aparentaba ser muy duro.
Aún no lograba encontrar la sorpresa de la que había hablado Alejandro, sin embargo, cuando los tres individuos se acercaban, a unos 10 metros de mi posición, en la cabeza del hombre calvo, brillaron pequeños cabellos rojos, inmediatamente vislumbre que aquel hombre era el noble, firme, y horrendamente inteligente, de Brayan Pinilla logró concluir sus estudios de comunicador social de la Universidad Cooperativa de Colombia, de la cual Alejo y yo también nos graduamos en el mismo grupo; teniéndolos a ambos en frente, toda mi vida universitaria me sobrecogió de tal manera que, tibias bajaron por mis mejillas un par de lágrimas.
La velada fue excelente, los recuerdos afloraron, los chistes flojos de Alejandro no faltaron, y los comentarios sobre chicas de Brayan mucho menos, yo me límite a reír y escuchar; la novia de Alejandro, era artista, - nunca imaginé que él terminara con una chica de este tipo, tal vez ni el mismo lo imaginó – en un momento de la conversación surgió el tema del por que nuestros rumbos se cruzaron en la bella París, yo mencione, que era un viaje de negocios por Europa pero que a la vez aprovechaba para conocer lo que más pudiera; el pelirrojo – así le deciamos de cariño a Brayan-  en cambio, estaba de intercambio, una beca lo atropelló de felicidad al terminar su especialización en periodismo, así terminó acá y Alejandro acompañaba a su novia en una exposición que ella tenia en la galería de Louvre, al mismo tiempo, el adelantaba trámites para conseguir la residencia francesa.
Surgió el tema de nuestras mejores habilidades en la U, yo escribía muy bien – aún lo hago, o eso creo – y era muy creativo, Alejo, utilizaba su actitud y buen discurso, como herramienta eficaz, además de ser alguien bastante crítico, Brayan por su parte, era la mata del esfuerzo y el buen trabajo, no era nada perezoso, a diferencia de Alejo y yo, - y bueno también tengo que mencionar su gran inteligencia, aunque me da envidia y no de la buena, eso no existe –.
Dentro de todo recordamos, un proyecto empresarial que nos encomendaron en una de nuestras clases, pasaron unos minutos mientras tomábamos unas copas y debatíamos el tema, - sería interesante crear nuestra empresa-  dije en tono burlesco, Alejo, frenó en seco – no es nada traído de los cabellos, somos jóvenes y profesionales, ¿por qué realmente no lo hacemos?- añadió, -entonces hagámoslo- finalizó Brayan; quedó planeado que cuando yo regresase a Colombia empezaría los trámites en la cámara de comercio, lo que no tenía claro era de que iba a hacer nuestra empresa.
Decidí sorprenderlos; inscribí la razón social, con un nombre algo pintoresco, el 20 de Agosto del año 2000, - curiosamente, el día de mis cumpleaños - aproximadamente un mes después del encuentro parisino, Brayan y Alejandro, pudieron venir a Bogotá. Cuando llegaron se encontraron con algo escrito en un papel de agenda, “Viscious Creative” se leía  en un rojo fuerte de crayón – no tenía un bolígrafo a la mano y agarre lo primero que encontré – Brayan lo contempló por un momento, mientras Alejo decía muy a su estilo - ¿Qué es esa vaina?- le dije que era el nombre de nuestra empresa, y que nuestro campo de acción sería el de la imagen corporativa, yo conocía del medio al trabajar en publicidad y mercadeo, y sabía que era un negocio rentable, además, con las capacidades que cada uno tiene – por que aún las conservamos – iba a ser un proyecto fructífero; no les pareció al principio pero cedieron ante mi insistencia, ellos sabían de que se trataba el negocio pero no estaban convencidos.
Brayan me interrogó, acerca del por qué del nombre, argumente que en inglés, viscious era vicio y creative creativo, por lo tanto mi intención era la de dar entender que al ser una empresa de imagen corporativa la creatividad es uno de los pilares fundamentales, que nuestro vicio era precisamente ese, crear;  Brayan se mostró convencido, Alejo se sobresalto – como siempre lo hace cuando algo realmente lo emociona – y aprobó la idea.
Sin embargo, no todo fue color de rosa - como dice mi mamá –, la competencia era caníbalésca, sino te hacías fuerte en el mercado te comían vivo, pero gracias a nuestro completo compromiso, el apoyo de algunos colegas y otros profesionales del medio que se unieron a nosotros, el proyecto no solo no quedó en una tumba, sino que ahora Viscious Creative es una de las empresas con mayor posicionamiento en el  bazar de la imagen corporativa, reconocida por el trabajo innovador, responsable y comprometido, en Colombia, donde están nuestro “cuarteles generales” como yo los llamo, contamos con sucursales en Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga, y a nivel internacional, con nuestras oficinas en Caracas, Buenos Aires, Porto Alegre, Madrid, Londres, y por supuesto, París donde justamente, estoy dándole punto final a esta historia.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El mundo se une por una misma causa ambiental.

Celebración del día mundial de los ríos.


Varios países se unen a la jornada que busca promover el cuidado de la naturaleza y del agua.
El pasado 25 de septiembre se llevó a cabo la celebración mundial a favor de los ríos de todo el planeta. En su séptima versión, más de 60 países de los cinco continentes mostraron su interés y con diferentes actividades, buscaron que los habitantes del mundo comprendieran la importancia que tienen los recursos hídricos para la conservación de la vida.
Colombia también está presente en esta celebración, por eso, el Ministerio de Ambiente durante el año dirige varias visitas y reportes programados a los distintos ríos, para poder evaluar y ayudar a la disminución de contaminación (residuos sólidos, en su mayoría) de estos, y por ende tener una conciencia para la conservación del ambiente.
El país tiene un nivel hídrico natural muy importante, superior al de los demás países  de  Latinoamérica,  por eso el tema de la conservación y protección del agua es una polémica tanto a nivel político como ecológico; no existen leyes claras que fomenten el cuidado de los ríos, y en este tipo de normas, según los ecologistas, esta la clave para evitar la contaminación fluvial.
Para Kai Yagami estudiante de ingeniería ambiental, el agua es un recurso natural que es indispensable para la vida, por dicho motivo se busca en esta fecha promover la limpieza y el orden en todas las zonas hídricas de Bogotá, de Colombia y el mundo. La contaminación por parte de muchas industrias es una de las principales amenazas, debido a la cantidad de químicos y desechos que van a parar a las alcantarillas, que desembocan en los ríos de las ciudades.
Las plantas de tratamiento de agua residuales  (PTAR) reducen los contaminantes producidos por actividades industriales como domesticas, sin embargo, la contaminación del rio Bogotá y las demás corrientes fluviales que hay en la capital es tan elevada, que los PTAR rebosan su capacidad y es allí donde se originan los taponamientos del sistema de alcantarillado. Todo esto se evitaría si se hiciera un trabajo de reciclaje eficaz, la normatividad  frente a  la industria fuera más rigurosa y que la gente del común entendiera la magnitud del problema asegura Kari Yagami.


martes, 4 de octubre de 2011

La locomotora minera de Colombia.
http://www.contravia.tv/NUEVO-CAPITULO-La-locomotora
Vean estos links, son de interés general.
Espero que cuando los vean no sea tarde.
Comenzaré a publicar algunos links que me pasan y que leo constantemente por ahí, recuerden que me pueden seguir a través de Twitter : @alejodettroy  ... juzguen ustedes mismos. http://www.unperiodico.unal.edu.co/dper/article/feria-de-la-mineria-amenaza-ecosistemas-colombianos.html