Luis Alejandro Silva
Roncancio
Comunicación Social – V
Semestre
MEMORIAS, EL RASTRO DE UN
PAÍS AÚN NO MUY CLARAS.
Una
sociedad inequitativa, llena de rencores y pocas posibilidades, es este un trasegar
infinito de desprecio, de pobreza y de imaginarios que han estado latentes en
la sociedad colombiana por años, “el día del odio” no son solo 24 horas de
inhumanas vivencias, es un proceso de décadas que hoy por hoy afronta un país lleno de
envidia y poca colaboración. Hacer memoria de tantos aspectos puede ser
complejo, pero la historia tiene varios autores, varios factores, puntos de
vista, narradores, comunicadores que narran una versión frágil de un hecho que
marcará a toda una Nación, el 9 de abril de 1948.
Me
encontraba hace pocos días visitando el centro de la ciudad, pisando aquel
terreno donde ha pasado la historia que tantos pueden desconocer, recorriendo
las calles invadidas de recuerdos, me sentía remontado a tan absurda memoria
como la Transito, aquella campesina que no tuvo elección de su vida en ningún
momento. Es un lugar que emana llantos, alegrías, da para analizar una y mil
veces, es un patrimonio histórico, lleno aún de vida, lleno de gente intentando
sobrellevar una vida digna, con algún abarrote en sus manos, algo no muy
distinto a hace 50 años.
Son
tantos los puntos para analizar, social, económico, cultural, político, la
interpretación que se genera es tan amplia que aún Gabriel García Márquez en el
2004 en su libro “9 de abril: vivir para
contarlo” narra como vivió en carne propia aquella experiencia cruda y fría de
la muerte de Gaitán, el líder popular mas alentado por la masa que esperaba un
cambio fructífero en aquella época. «La
vida no es la que uno vivió, sino la que uno
recuerda y cómo la recuerda para contarla» resalta en su prefacio, una frase de
huellas que lo marcan y lo conllevan a hacer uno de los mejores escritores del
mundo.
Y como no revivir desde ahora con Fidel Castro
aquella historia insólita de revolución plasmada en una mente brillante,
estudiantil y socialista que desde pequeña tenía claro el concepto de igualdad
y que por esas fechas asistía a el congreso panamericano como estudiante en
representación de Cuba, 21 años exactamente, esa misma tarde en la que tomó un
fusil, unas botas y una capota para armarse frente a imprescindible hecho, edad
en que los pinos comenzaban a crecer y que hoy por hoy le han permitido dirigir
y tener un mandato que lo cataloga como un leviatán de la fuerza del pueblo y
de la vida humana.
El
“Gaitanismo” como movimiento social
solido y contemplado en lo mas alto del poder, la unión de polos
opuestos como conservadores y liberales para derrocar un personaje heróico, de
cepa puramente bogotana, con un proceso pulcro como alcalde, ministro y
congresista y quien sería el líder del pueblo entre 1950 y 1954.
Este
tipo de hechos marcan el comienzo de significativas eminencias como los
anteriormente nombrados, de escritores como Felipe Abisambra, escritor
colombiano, autor de “Interpretación histórica geopolítica, socioeconómica e
ideológica en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, conferencia panamericana”,
EL PROBLEMA DE LA IGUALDAD ANTE GAITÁN.
En
este corto fragmento se logra ver como Gaitan quería democratizar la economía y
que el crédito bancario y financiero
cumpliera una finalidad para el desarrollo económico y salir del subdesarrollo
y del atraso librando a la comunidad de los cinco monstruos enemigos de la
comunidad como son: la indigencia, la falta de vivienda, el hambre, las
enfermedades, la ignorancia y la desocupación de los
recursos
humanos y naturales para que la población pueda tener un mejor vivir, aceptando
el reconocimiento de los que hoy son los
derechos humanos que para esa época de su asesinato empezaron a debatirse en
Colombia por medio del tratado internacional obligado a todos los países
pertenecientes a la ONU. “ Felipe Abisambra, , página 98.
Posiblemente
bajo estos parámetros de ayuda humana la vida de aquella campesina hubiese sido
otra, una garantía a mediano plazo que le hubiese permitido dejar atrás las
adversidades oscuras con las que pasó más de una noche llorando y pidiendo que
algún milagro sucediera.
Colombia
no ha cambiado mucho, no ha cambiado nada, aún sigue ese rencor entre partidos
políticos, aún sigue existiendo la extrema pobreza, desplazamiento a la vuelta
de esquina y malhechores husmeando algunas joyas para llevar una vida digna
como personas. ¿A quién se debe este problema? , en un principio el texto de
J.A Osorio Lizarazo enmarca un duro señalamiento al mismo pueblo incapaz de alzarse ante el
gobierno citando como ejemplo la revolución industrial y Francesa, símbolos de
un cambio que garantizo una nueva salida y un prospero comienzo para la clase
obrera.
Por
otra parte es algo natural de un Estado, falto de garantías y de un blando
poder que piensa en forma cuadrada, que no ve más allá de los marcos legales y
del pueblo que es quien mantiene el equilibrio y la continua movilidad de la
economía, industrias e ingresos constantes sea aquí o cualquier lugar del mundo.
No
he tocado sino tres aspectos hasta ahora de tan magno tema que podría
significar horas, semanas, meses y hasta años para abordar dichos temas
transcurridos en no menos de una localidad, ubicada en una Colombia SIN
memoria, intolerante a lo que pasó, pasa y pasará.
El
país es colonizado por españoles, su megalópolis es del centro hacia afuera, no
como en países desarrollados donde el centro es el tesoro y la parte mas
importante de la ciudad, de afuera hacia adentro, por ende es donde mas se
gestan problemáticas.
Es
brusco el desarrollo de la trama El día del odio, no solo por sus personajes,
también por la organización de los mandos medios, del abuso del poder, la autoridad y la iglesia tildan sin
conocimiento previo fuertes juicios a hombres y mujeres que no han corrido con
la suerte de nacer en una familia que ofreciera respaldo desde su crianza.
Se
han perdido grandes líderes políticos, se han despilfarrado ideas de ayuda y
democracia precisa, esto del poder es una receta que debe estar bien moldeada y
mezclada para que sepa rico, para que funcione, no puede existir mas pizca de
poder que de comunicación, no puede existir mas sazón de jerarquía que de salud y educación.
Gaitan,
fue mas que un líder, pudo ser un preciso exponente de lo que es legislar sobre
una Nación, pero allí entra esa parte dolorosa que es el odio, el poder, una
palabra que embauca mentes y pudre cualquier memoria indeleble.
También
podríamos examinar textos que recopilan las novelas del Bogotazo, como lo es la
ciudad fragmentada, de María Mercedes Andrade, una mujer egresada de los andes,
con gran experiencia en el campo de la escritura, una hoja de vida impecable,
las novelas estudiadas son: El 9 de abril, de Pedro Gómez Corena (1951), El
díadel odio, de José Antonio Osorio Lizarazo (1952), Los elegidos, el
manuscrito de B.K.,de Alfonso López Michelsen (1953), Viernes 9, de Ignacio
Gómez Dávila (1953),y La Calle 10, de Manuel Zapata Olivella (1960). En estas
obras se identifican una serie de temas y motivos que permiten interpretar la
muerte
del líder político y la rebelión popular.
Ediciones Inti, Cranston, Rhode Island, 2002, Pp. 105.
Las
anteriores nombradas y evaluadas en un aula de clase, siguiendo paso a paso
detalles enriquecedores de aspectos que tergiversan un final que pudo ser
distinto, cuatro semanas empapando unas mentes sobre la historia triste que no
se borra, casos reales, autores reales de aquella talla impecable que conecta
la pluma con el conocimiento, todo para brindar a su espectador una magia que
quede allí, un imaginario que aunque muchos no vivimos, esta intrínseco en los
corazones de antepasados que vivieron la incertidumbre de un país con las venas
rotas y llantos que traquean los mas fuertes corazones.
Es
impredecible saber que podrá suceder mañana con cada uno de nosotros, siendo
ricos o pobres vivimos bajo unos mismos parámetros, bajo una constante ola de
rechazos, podríamos mañana repetir otro 9 de abril, quien sabe, igual
seguiremos siendo un ganado que mira hacía el suelo, inmune, estático, sin
poder hacer nada frente a los atropellos que se pueden cometer, no obstante
solo queda decir que los recuerdos también son cicatrices, aún mas fuertes que
las heridas.
Hay
mil cosas que se ignoran del 9 de abril, es difícil poder concernir si allí no
se estuvo, como un Gabo o un Castro que sin pelos en la lengua tenían que estar
allí para poder darse cuenta de los atroces atropellos que se cometían, y transformas
aquellos momentos del grito “Mataron a Gaitan” en obras y actos que le dieron
la vuelta al mundo.
Bibliografía
-Abisambra Felipe () Interpretación
histórica, geopolítica, socioeconómica e ideológica en el asesinato de Jorge
Eliecer Gaitán, conferencia panamericana, editorial formas y texto.
-García Márquez Gabriel
(2004) el 9 de abril, vivir para contarla.
-Estrada Monsalve Joaquin
(1948), las causas del nueve de abril; el punto de
vista conservador.