HUESOS
DESMORONÁNDOSE
Luz
Mireya Roncancio es una mujer de 38 años, 16 de los cuales se ha dedicado a contemplar una patología que
ha se ha convertido en su amiga, en una parte de ella, una artritis que día a
día a comenzado a causar efectos no solo en su cuerpo, sino también en su vida
laboral, sentimental y familiar.
Esto
empezó con una fiebre cuando tenía 22 años de edad, cuando sus actividades
rutinarias eran el baile, salir con sus amigos y disfrutar la vida de manera
natural y normal, pero poco a poco sus articulaciones empezaban a fallar, la inflamación en su cuerpo y extremidades
avisaban que lo que venía no sería fácil.
“Cuando
me enteré fue algo muy duro, pero con el tiempo ya es algo normal”, afirma Luz Mireya quien hoy por hoy a pesar
de consumir los medicamentos que le proporciona el Sisben, siente un dolor que
le estremece el alma ya que el desarrollo de la enfermedad a desmoronado sus
caderas.
Esta
mujer, la menor en una familia conformada por 7 hermanos, está vigilada
principalmente por Doña María, su madre, quien ha seguido este proceso, su mano
derecha como lo asegura ella, es quien la baña, quien la viste, quien está ahí
madrugadas y noches enteras, como es de esperarse una madre de verdad.
Pero
existe una motivación aún más grande para Luz Mireya, su hija de 7 años quien a
pesar de no entender mucho de la situación por la que pasa responde con respeto
y apoyo a todo lo que se le encomienda. “La quiero, la amo, la beso, quiero que
se mejore” dice esta pequeña semilla de vida.
Amante
del arroz con pollo y los niños a los cuales alguna vez enseñó en su etapa de
maestra, se dedica por ahora a explicar las tareas de su hija, a quien espera
ver triunfante algún día.
Sus
hermanos también están ahí, conscientes de que se pudo tratar a tiempo, pero
guardan ese entusiasmo y esperanza de poder disfrutar al lado de ella mucho mas
tiempo.
Su
relación con Dios es muy estrecha, tiene un enorme positivismo ya que los
médicos dan un balance de mejora a mediano plazo, y siendo así espera volver a ser la misma de antes, poder
salir, caminar, pasear con su hija, hacer tantas cosas de las que se ha privado
en este tiempo.
Esperando
ansiosamente el próximo viernes 1 de junio se encuentra en este momento esta
valiente mujer quien logró después de tres meses obtener una consulta
especializada del seguro donde se encuentra afiliada.
“El
hecho de ser pobre es una condena” con llanto en los ojos dice, ya que se
siente impotente tras la mala calidad del servicio del Sisben, quien ha visto
su mal estado de salud y aún así no ha sido eficiente en su atención.
Las
expectativas que tiene esta mujer son buenas frente al balance médico, espera
poder estrenar ropa que aún conserva en su armario, retomar algunos cursos que
dejo pendientes y eso si, seguir insistiendo para agilizar los trámites de su
E.P.S, y dejar un apoyo para tantos que hoy están en los suburbios, esperando
un tratamiento pronto, no solo por esta, sino por tantos males que puede sufrir
el organismo humano.
Como
Luz Mireya en Colombia la tasa de personas con Artritis es del 1%, es decir
500.000 personas de las cuales un 75 % no tienen los recursos para cubrir los
gastos, ya que es una patología de alto costo. Tan solo la operación de los
huesos de la cadera tiene un costo entre 15 y 20 millones de pesos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario