jueves, 31 de mayo de 2012


HUESOS DESMORONÁNDOSE

Luz Mireya Roncancio es una mujer de 38 años,  16 de los cuales  se ha dedicado a contemplar una patología que ha se ha convertido en su amiga, en una parte de ella, una artritis que día a día a comenzado a causar efectos no solo en su cuerpo, sino también en su vida laboral, sentimental y familiar.
Esto empezó con una fiebre cuando tenía 22 años de edad, cuando sus actividades rutinarias eran el baile, salir con sus amigos y disfrutar la vida de manera natural y normal, pero poco a poco sus articulaciones empezaban a fallar,  la inflamación en su cuerpo y extremidades avisaban que lo que venía no sería fácil.
“Cuando me enteré fue algo muy duro, pero con el tiempo ya es algo normal”,  afirma Luz Mireya quien hoy por hoy a pesar de consumir los medicamentos que le proporciona el Sisben, siente un dolor que le estremece el alma ya que el desarrollo de la enfermedad a desmoronado sus caderas.
Esta mujer, la menor en una familia conformada por 7 hermanos, está vigilada principalmente por Doña María, su madre, quien ha seguido este proceso, su mano derecha como lo asegura ella, es quien la baña, quien la viste, quien está ahí madrugadas y noches enteras, como es de esperarse una madre  de verdad.
Pero existe una motivación aún más grande para Luz Mireya, su hija de 7 años quien a pesar de no entender mucho de la situación por la que pasa responde con respeto y apoyo a todo lo que se le encomienda. “La quiero, la amo, la beso, quiero que se mejore” dice esta pequeña semilla de vida.
Amante del arroz con pollo y los niños a los cuales alguna vez enseñó en su etapa de maestra, se dedica por ahora a explicar las tareas de su hija, a quien espera ver triunfante algún día.
Sus hermanos también están ahí, conscientes de que se pudo tratar a tiempo, pero guardan ese entusiasmo y esperanza de poder disfrutar al lado de ella mucho mas tiempo. 
Su relación con Dios es muy estrecha, tiene un enorme positivismo ya que los médicos dan un balance de mejora a mediano plazo, y siendo así  espera volver a ser la misma de antes, poder salir, caminar, pasear con su hija, hacer tantas cosas de las que se ha privado en este tiempo.
Esperando ansiosamente el próximo viernes 1 de junio se encuentra en este momento esta valiente mujer quien logró después de tres meses obtener una consulta especializada del seguro donde se encuentra afiliada.
“El hecho de ser pobre es una condena” con llanto en los ojos dice, ya que se siente impotente tras la mala calidad del servicio del Sisben, quien ha visto su mal estado de salud y aún así no ha sido eficiente en su atención.
Las expectativas que tiene esta mujer son buenas frente al balance médico, espera poder estrenar ropa que aún conserva en su armario, retomar algunos cursos que dejo pendientes y eso si, seguir insistiendo para agilizar los trámites de su E.P.S, y dejar un apoyo para tantos que hoy están en los suburbios, esperando un tratamiento pronto, no solo por esta, sino por tantos males que puede sufrir el organismo humano.
Como Luz Mireya en Colombia la tasa de personas con Artritis es del 1%, es decir 500.000 personas de las cuales un 75 % no tienen los recursos para cubrir los gastos, ya que es una patología de alto costo. Tan solo la operación de los huesos de la cadera tiene un costo entre 15 y 20 millones de pesos.

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