jueves, 31 de mayo de 2012


Luis Alejandro Silva Roncancio
Comunicación Social – V Semestre

MEMORIAS, EL RASTRO DE UN PAÍS AÚN NO MUY CLARAS.


Una sociedad inequitativa, llena de rencores y pocas posibilidades, es este un trasegar infinito de desprecio, de pobreza y de imaginarios que han estado latentes en la sociedad colombiana por años, “el día del odio” no son solo 24 horas de inhumanas vivencias, es un proceso de décadas  que hoy por hoy afronta un país lleno de envidia y poca colaboración. Hacer memoria de tantos aspectos puede ser complejo, pero la historia tiene varios autores, varios factores, puntos de vista, narradores, comunicadores que narran una versión frágil de un hecho que marcará a toda una Nación, el 9 de abril de 1948.

Me encontraba hace pocos días visitando el centro de la ciudad, pisando aquel terreno donde ha pasado la historia que tantos pueden desconocer, recorriendo las calles invadidas de recuerdos, me sentía remontado a tan absurda memoria como la Transito, aquella campesina que no tuvo elección de su vida en ningún momento. Es un lugar que emana llantos, alegrías, da para analizar una y mil veces, es un patrimonio histórico, lleno aún de vida, lleno de gente intentando sobrellevar una vida digna, con algún abarrote en sus manos, algo no muy distinto a hace 50 años.

Son tantos los puntos para analizar, social, económico, cultural, político, la interpretación que se genera es tan amplia que aún Gabriel García Márquez en el 2004 en su libro  “9 de abril: vivir para contarlo” narra como vivió en carne propia aquella experiencia cruda y fría de la muerte de Gaitán, el líder popular mas alentado por la masa que esperaba un cambio fructífero en aquella época.       «La

vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla» resalta en su prefacio, una frase de huellas que lo marcan y lo conllevan a hacer uno de los mejores escritores del mundo.
Y como no revivir desde ahora con Fidel Castro aquella historia insólita de revolución plasmada en una mente brillante, estudiantil y socialista que desde pequeña tenía claro el concepto de igualdad y que por esas fechas asistía a el congreso panamericano como estudiante en representación de Cuba, 21 años exactamente, esa misma tarde en la que tomó un fusil, unas botas y una capota para armarse frente a imprescindible hecho, edad en que los pinos comenzaban a crecer y que hoy por hoy le han permitido dirigir y tener un mandato que lo cataloga como un leviatán de la fuerza del pueblo y de la vida humana.

El “Gaitanismo” como movimiento social  solido y contemplado en lo mas alto del poder, la unión de polos opuestos como conservadores y liberales para derrocar un personaje heróico, de cepa puramente bogotana, con un proceso pulcro como alcalde, ministro y congresista y quien sería el líder del pueblo entre 1950 y 1954.
Este tipo de hechos marcan el comienzo de significativas eminencias como los anteriormente nombrados, de escritores como Felipe Abisambra, escritor colombiano, autor de “Interpretación histórica geopolítica, socioeconómica e ideológica en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, conferencia panamericana”, EL  PROBLEMA DE LA IGUALDAD ANTE GAITÁN.

En este corto fragmento se logra ver como Gaitan quería democratizar la economía y que  el crédito bancario y financiero cumpliera una finalidad para el desarrollo económico y salir del subdesarrollo y del atraso librando a la comunidad de los cinco monstruos enemigos de la comunidad como son: la indigencia, la falta de vivienda, el hambre, las enfermedades, la ignorancia y la desocupación de  los

recursos humanos y naturales para que la población pueda tener un mejor vivir, aceptando el reconocimiento  de los que hoy son los derechos humanos que para esa época de su asesinato empezaron a debatirse en Colombia por medio del tratado internacional obligado a todos los países pertenecientes a la ONU. “ Felipe Abisambra, , página 98.

Posiblemente bajo estos parámetros de ayuda humana la vida de aquella campesina hubiese sido otra, una garantía a mediano plazo que le hubiese permitido dejar atrás las adversidades oscuras con las que pasó más de una noche llorando y pidiendo que algún milagro sucediera.

Colombia no ha cambiado mucho, no ha cambiado nada, aún sigue ese rencor entre partidos políticos, aún sigue existiendo la extrema pobreza, desplazamiento a la vuelta de esquina y malhechores husmeando algunas joyas para llevar una vida digna como personas. ¿A quién se debe este problema? , en un principio el texto de J.A Osorio Lizarazo enmarca un duro señalamiento  al mismo pueblo incapaz de alzarse ante el gobierno citando como ejemplo la revolución industrial y Francesa, símbolos de un cambio que garantizo una nueva salida y un prospero comienzo para la clase obrera.
Por otra parte es algo natural de un Estado, falto de garantías y de un blando poder que piensa en forma cuadrada, que no ve más allá de los marcos legales y del pueblo que es quien mantiene el equilibrio y la continua movilidad de la economía, industrias e ingresos constantes sea aquí o cualquier lugar  del mundo.
No he tocado sino tres aspectos hasta ahora de tan magno tema que podría significar horas, semanas, meses y hasta años para abordar dichos temas transcurridos en no menos de una localidad, ubicada en una Colombia SIN memoria, intolerante a lo que pasó, pasa y pasará.

El país es colonizado por españoles, su megalópolis es del centro hacia afuera, no como en países desarrollados donde el centro es el tesoro y la parte mas importante de la ciudad, de afuera hacia adentro, por ende es donde mas se gestan problemáticas.

Es brusco el desarrollo de la trama El día del odio, no solo por sus personajes, también por la organización de los mandos medios, del abuso del  poder, la autoridad y la iglesia tildan sin conocimiento previo fuertes juicios a hombres y mujeres que no han corrido con la suerte de nacer en una familia que ofreciera respaldo desde su crianza. 
Se han perdido grandes líderes políticos, se han despilfarrado ideas de ayuda y democracia precisa, esto del poder es una receta que debe estar bien moldeada y mezclada para que sepa rico, para que funcione, no puede existir mas pizca de poder que de comunicación, no puede existir mas sazón de jerarquía  que de salud y educación. 
Gaitan, fue mas que un líder, pudo ser un preciso exponente de lo que es legislar sobre una Nación, pero allí entra esa parte dolorosa que es el odio, el poder, una palabra que embauca mentes y pudre cualquier memoria indeleble.

También podríamos examinar textos que recopilan las novelas del Bogotazo, como lo es la ciudad fragmentada, de María Mercedes Andrade, una mujer egresada de los andes, con gran experiencia en el campo de la escritura, una hoja de vida impecable, las novelas estudiadas son: El 9 de abril, de Pedro Gómez Corena (1951), El díadel odio, de José Antonio Osorio Lizarazo (1952), Los elegidos, el manuscrito de B.K.,de Alfonso López Michelsen (1953), Viernes 9, de Ignacio Gómez Dávila (1953),y La Calle 10, de Manuel Zapata Olivella (1960). En estas obras se identifican una serie de temas y motivos que permiten interpretar la

muerte del líder político y la rebelión popular.  Ediciones Inti, Cranston, Rhode Island, 2002, Pp. 105.
Las anteriores nombradas y evaluadas en un aula de clase, siguiendo paso a paso detalles enriquecedores de aspectos que tergiversan un final que pudo ser distinto, cuatro semanas empapando unas mentes sobre la historia triste que no se borra, casos reales, autores reales de aquella talla impecable que conecta la pluma con el conocimiento, todo para brindar a su espectador una magia que quede allí, un imaginario que aunque muchos no vivimos, esta intrínseco en los corazones de antepasados que vivieron la incertidumbre de un país con las venas rotas y llantos que traquean los mas fuertes corazones.
Es impredecible saber que podrá suceder mañana con cada uno de nosotros, siendo ricos o pobres vivimos bajo unos mismos parámetros, bajo una constante ola de rechazos, podríamos mañana repetir otro 9 de abril, quien sabe, igual seguiremos siendo un ganado que mira hacía el suelo, inmune, estático, sin poder hacer nada frente a los atropellos que se pueden cometer, no obstante solo queda decir que los recuerdos también son cicatrices, aún mas fuertes que las heridas.
Hay mil cosas que se ignoran del 9 de abril, es difícil poder concernir si allí no se estuvo, como un Gabo o un Castro que sin pelos en la lengua tenían que estar allí para poder darse cuenta de los atroces atropellos que se cometían, y transformas aquellos momentos del grito “Mataron a Gaitan” en obras y actos que le dieron la vuelta al mundo.

Bibliografía

-Abisambra Felipe () Interpretación histórica, geopolítica, socioeconómica e ideológica en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, conferencia panamericana, editorial formas y texto. 
-García Márquez Gabriel (2004) el 9 de abril, vivir para contarla.
-Estrada Monsalve Joaquin (1948), las causas del nueve de abril; el punto de vista conservador.










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