jueves, 31 de mayo de 2012




CRÓNICAS
Vidas
Para muchos madrugar a las cuatro de la mañana es una tarea comprometedora,  es un término asimilado al sacrificio, rutina, y labores que solo las madres pueden hacer, este  es el caso de Araminta Buitrago, una mujer de 65 años,  cepa  bogotana, madre soltera  de tres hijos y abuela de 8 nietos, mujer con una energía que ni los años han podido quitarle.
Araminta comenzó hace 35 años vendiendo obleas a la intemperie en el parque Nacional, negocio que la sostenía pero no era tan fructífero como se podía esperar, así que pensó en algo más rentable y grande, una frutería.
A las 5:30 a.m sale de su casa para cumplir sagradamente  con su oficio, llega cuando apenas el cielo esta despejando y se dispone a picar la fruta para comenzar a recibir a sus clientes.
Sus ventas dependen de la calidad del clima, si el cielo esta gris ya es señal de que no será productivo, por el contario el sol sacia la sed de algunos compradores como Don Gonzalo  y el Dr García que la visitan hace más de 20 años. 
Aparte de sus dos empleadas, Dora Valencia y Viviana Mayorga quienes han estado allí durante seis años, esta mujer ha  estado acompañada por un eucalipto que ella misma sembró hace dos décadas, casi que el árbol mas grande de todo el parque.
Esta mujer es consciente de los cambios que ha sufrido el lugar y se le ve preocupada cuando habla del deterioro, la tala de los pinos, la inseguridad que afronta este patrimonio histórico, el tener como vecino a lo que llaman el “Cerro gay”, un lugar que hace años incita el continuo peligro a jóvenes que no conocen muy bien esta zona, la no fumigación al caño que queda muy cerca a su puesto, esto  produce la aparición de roedores; son factores que  causan  perdidas, “hace tres años esto si era  bueno”.
En cada plato de ensalada ella  agrega ese toque mágico que cualquier abuela podría añadir: el cariño, el amor y la buena energía, claro que a veces también tiene sus afanes y sus descontentos cuando la gente quiere ponerle precio a su trabajo.
Recuerda también a unos personajes que siempre merodean el sector, ella los conoce muy bien, “Tiro Fijo” y el “mudo”, dos habitantes de la calle que son clientes pero que a comparación del resto no pagan un solo peso, cobran algo así como una cómoda cuota mensual o quincenal.
En las tardes ya tiene un poco mas de tiempo, es allí donde se prepara para almorzar y en ocasiones hablar con aquellos que de vez en cuando van a visitarla.
Hacía las seis de la tarde, cuando ya poca luz se ve, Araminta va a casa y luego de más de una hora de trayecto se dispone a dedicarle tiempo a su mayor tesoro… su nieta, quien la ha acompañado durante ocho años de vida.
La familia es grande y debe también sacar espacio para su loro, sus dos pericos, cuatro canarios y su peludo gato.
“Mi vida es el parque”, y como no, si alrededor de este es que ha logrado ser tan conocida, tan respetada y tan admirada por mucha gente que como yo quedó impresionado de ver como esta mujer produce mas ensaladas y mas felicidad que cualquier maquina que se pueda inventar.



Luis Alejandro Silva Roncancio
Comunicación Social – V Semestre

MEMORIAS, EL RASTRO DE UN PAÍS AÚN NO MUY CLARAS.


Una sociedad inequitativa, llena de rencores y pocas posibilidades, es este un trasegar infinito de desprecio, de pobreza y de imaginarios que han estado latentes en la sociedad colombiana por años, “el día del odio” no son solo 24 horas de inhumanas vivencias, es un proceso de décadas  que hoy por hoy afronta un país lleno de envidia y poca colaboración. Hacer memoria de tantos aspectos puede ser complejo, pero la historia tiene varios autores, varios factores, puntos de vista, narradores, comunicadores que narran una versión frágil de un hecho que marcará a toda una Nación, el 9 de abril de 1948.

Me encontraba hace pocos días visitando el centro de la ciudad, pisando aquel terreno donde ha pasado la historia que tantos pueden desconocer, recorriendo las calles invadidas de recuerdos, me sentía remontado a tan absurda memoria como la Transito, aquella campesina que no tuvo elección de su vida en ningún momento. Es un lugar que emana llantos, alegrías, da para analizar una y mil veces, es un patrimonio histórico, lleno aún de vida, lleno de gente intentando sobrellevar una vida digna, con algún abarrote en sus manos, algo no muy distinto a hace 50 años.

Son tantos los puntos para analizar, social, económico, cultural, político, la interpretación que se genera es tan amplia que aún Gabriel García Márquez en el 2004 en su libro  “9 de abril: vivir para contarlo” narra como vivió en carne propia aquella experiencia cruda y fría de la muerte de Gaitán, el líder popular mas alentado por la masa que esperaba un cambio fructífero en aquella época.       «La

vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla» resalta en su prefacio, una frase de huellas que lo marcan y lo conllevan a hacer uno de los mejores escritores del mundo.
Y como no revivir desde ahora con Fidel Castro aquella historia insólita de revolución plasmada en una mente brillante, estudiantil y socialista que desde pequeña tenía claro el concepto de igualdad y que por esas fechas asistía a el congreso panamericano como estudiante en representación de Cuba, 21 años exactamente, esa misma tarde en la que tomó un fusil, unas botas y una capota para armarse frente a imprescindible hecho, edad en que los pinos comenzaban a crecer y que hoy por hoy le han permitido dirigir y tener un mandato que lo cataloga como un leviatán de la fuerza del pueblo y de la vida humana.

El “Gaitanismo” como movimiento social  solido y contemplado en lo mas alto del poder, la unión de polos opuestos como conservadores y liberales para derrocar un personaje heróico, de cepa puramente bogotana, con un proceso pulcro como alcalde, ministro y congresista y quien sería el líder del pueblo entre 1950 y 1954.
Este tipo de hechos marcan el comienzo de significativas eminencias como los anteriormente nombrados, de escritores como Felipe Abisambra, escritor colombiano, autor de “Interpretación histórica geopolítica, socioeconómica e ideológica en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, conferencia panamericana”, EL  PROBLEMA DE LA IGUALDAD ANTE GAITÁN.

En este corto fragmento se logra ver como Gaitan quería democratizar la economía y que  el crédito bancario y financiero cumpliera una finalidad para el desarrollo económico y salir del subdesarrollo y del atraso librando a la comunidad de los cinco monstruos enemigos de la comunidad como son: la indigencia, la falta de vivienda, el hambre, las enfermedades, la ignorancia y la desocupación de  los

recursos humanos y naturales para que la población pueda tener un mejor vivir, aceptando el reconocimiento  de los que hoy son los derechos humanos que para esa época de su asesinato empezaron a debatirse en Colombia por medio del tratado internacional obligado a todos los países pertenecientes a la ONU. “ Felipe Abisambra, , página 98.

Posiblemente bajo estos parámetros de ayuda humana la vida de aquella campesina hubiese sido otra, una garantía a mediano plazo que le hubiese permitido dejar atrás las adversidades oscuras con las que pasó más de una noche llorando y pidiendo que algún milagro sucediera.

Colombia no ha cambiado mucho, no ha cambiado nada, aún sigue ese rencor entre partidos políticos, aún sigue existiendo la extrema pobreza, desplazamiento a la vuelta de esquina y malhechores husmeando algunas joyas para llevar una vida digna como personas. ¿A quién se debe este problema? , en un principio el texto de J.A Osorio Lizarazo enmarca un duro señalamiento  al mismo pueblo incapaz de alzarse ante el gobierno citando como ejemplo la revolución industrial y Francesa, símbolos de un cambio que garantizo una nueva salida y un prospero comienzo para la clase obrera.
Por otra parte es algo natural de un Estado, falto de garantías y de un blando poder que piensa en forma cuadrada, que no ve más allá de los marcos legales y del pueblo que es quien mantiene el equilibrio y la continua movilidad de la economía, industrias e ingresos constantes sea aquí o cualquier lugar  del mundo.
No he tocado sino tres aspectos hasta ahora de tan magno tema que podría significar horas, semanas, meses y hasta años para abordar dichos temas transcurridos en no menos de una localidad, ubicada en una Colombia SIN memoria, intolerante a lo que pasó, pasa y pasará.

El país es colonizado por españoles, su megalópolis es del centro hacia afuera, no como en países desarrollados donde el centro es el tesoro y la parte mas importante de la ciudad, de afuera hacia adentro, por ende es donde mas se gestan problemáticas.

Es brusco el desarrollo de la trama El día del odio, no solo por sus personajes, también por la organización de los mandos medios, del abuso del  poder, la autoridad y la iglesia tildan sin conocimiento previo fuertes juicios a hombres y mujeres que no han corrido con la suerte de nacer en una familia que ofreciera respaldo desde su crianza. 
Se han perdido grandes líderes políticos, se han despilfarrado ideas de ayuda y democracia precisa, esto del poder es una receta que debe estar bien moldeada y mezclada para que sepa rico, para que funcione, no puede existir mas pizca de poder que de comunicación, no puede existir mas sazón de jerarquía  que de salud y educación. 
Gaitan, fue mas que un líder, pudo ser un preciso exponente de lo que es legislar sobre una Nación, pero allí entra esa parte dolorosa que es el odio, el poder, una palabra que embauca mentes y pudre cualquier memoria indeleble.

También podríamos examinar textos que recopilan las novelas del Bogotazo, como lo es la ciudad fragmentada, de María Mercedes Andrade, una mujer egresada de los andes, con gran experiencia en el campo de la escritura, una hoja de vida impecable, las novelas estudiadas son: El 9 de abril, de Pedro Gómez Corena (1951), El díadel odio, de José Antonio Osorio Lizarazo (1952), Los elegidos, el manuscrito de B.K.,de Alfonso López Michelsen (1953), Viernes 9, de Ignacio Gómez Dávila (1953),y La Calle 10, de Manuel Zapata Olivella (1960). En estas obras se identifican una serie de temas y motivos que permiten interpretar la

muerte del líder político y la rebelión popular.  Ediciones Inti, Cranston, Rhode Island, 2002, Pp. 105.
Las anteriores nombradas y evaluadas en un aula de clase, siguiendo paso a paso detalles enriquecedores de aspectos que tergiversan un final que pudo ser distinto, cuatro semanas empapando unas mentes sobre la historia triste que no se borra, casos reales, autores reales de aquella talla impecable que conecta la pluma con el conocimiento, todo para brindar a su espectador una magia que quede allí, un imaginario que aunque muchos no vivimos, esta intrínseco en los corazones de antepasados que vivieron la incertidumbre de un país con las venas rotas y llantos que traquean los mas fuertes corazones.
Es impredecible saber que podrá suceder mañana con cada uno de nosotros, siendo ricos o pobres vivimos bajo unos mismos parámetros, bajo una constante ola de rechazos, podríamos mañana repetir otro 9 de abril, quien sabe, igual seguiremos siendo un ganado que mira hacía el suelo, inmune, estático, sin poder hacer nada frente a los atropellos que se pueden cometer, no obstante solo queda decir que los recuerdos también son cicatrices, aún mas fuertes que las heridas.
Hay mil cosas que se ignoran del 9 de abril, es difícil poder concernir si allí no se estuvo, como un Gabo o un Castro que sin pelos en la lengua tenían que estar allí para poder darse cuenta de los atroces atropellos que se cometían, y transformas aquellos momentos del grito “Mataron a Gaitan” en obras y actos que le dieron la vuelta al mundo.

Bibliografía

-Abisambra Felipe () Interpretación histórica, geopolítica, socioeconómica e ideológica en el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, conferencia panamericana, editorial formas y texto. 
-García Márquez Gabriel (2004) el 9 de abril, vivir para contarla.
-Estrada Monsalve Joaquin (1948), las causas del nueve de abril; el punto de vista conservador.











HUESOS DESMORONÁNDOSE

Luz Mireya Roncancio es una mujer de 38 años,  16 de los cuales  se ha dedicado a contemplar una patología que ha se ha convertido en su amiga, en una parte de ella, una artritis que día a día a comenzado a causar efectos no solo en su cuerpo, sino también en su vida laboral, sentimental y familiar.
Esto empezó con una fiebre cuando tenía 22 años de edad, cuando sus actividades rutinarias eran el baile, salir con sus amigos y disfrutar la vida de manera natural y normal, pero poco a poco sus articulaciones empezaban a fallar,  la inflamación en su cuerpo y extremidades avisaban que lo que venía no sería fácil.
“Cuando me enteré fue algo muy duro, pero con el tiempo ya es algo normal”,  afirma Luz Mireya quien hoy por hoy a pesar de consumir los medicamentos que le proporciona el Sisben, siente un dolor que le estremece el alma ya que el desarrollo de la enfermedad a desmoronado sus caderas.
Esta mujer, la menor en una familia conformada por 7 hermanos, está vigilada principalmente por Doña María, su madre, quien ha seguido este proceso, su mano derecha como lo asegura ella, es quien la baña, quien la viste, quien está ahí madrugadas y noches enteras, como es de esperarse una madre  de verdad.
Pero existe una motivación aún más grande para Luz Mireya, su hija de 7 años quien a pesar de no entender mucho de la situación por la que pasa responde con respeto y apoyo a todo lo que se le encomienda. “La quiero, la amo, la beso, quiero que se mejore” dice esta pequeña semilla de vida.
Amante del arroz con pollo y los niños a los cuales alguna vez enseñó en su etapa de maestra, se dedica por ahora a explicar las tareas de su hija, a quien espera ver triunfante algún día.
Sus hermanos también están ahí, conscientes de que se pudo tratar a tiempo, pero guardan ese entusiasmo y esperanza de poder disfrutar al lado de ella mucho mas tiempo. 
Su relación con Dios es muy estrecha, tiene un enorme positivismo ya que los médicos dan un balance de mejora a mediano plazo, y siendo así  espera volver a ser la misma de antes, poder salir, caminar, pasear con su hija, hacer tantas cosas de las que se ha privado en este tiempo.
Esperando ansiosamente el próximo viernes 1 de junio se encuentra en este momento esta valiente mujer quien logró después de tres meses obtener una consulta especializada del seguro donde se encuentra afiliada.
“El hecho de ser pobre es una condena” con llanto en los ojos dice, ya que se siente impotente tras la mala calidad del servicio del Sisben, quien ha visto su mal estado de salud y aún así no ha sido eficiente en su atención.
Las expectativas que tiene esta mujer son buenas frente al balance médico, espera poder estrenar ropa que aún conserva en su armario, retomar algunos cursos que dejo pendientes y eso si, seguir insistiendo para agilizar los trámites de su E.P.S, y dejar un apoyo para tantos que hoy están en los suburbios, esperando un tratamiento pronto, no solo por esta, sino por tantos males que puede sufrir el organismo humano.
Como Luz Mireya en Colombia la tasa de personas con Artritis es del 1%, es decir 500.000 personas de las cuales un 75 % no tienen los recursos para cubrir los gastos, ya que es una patología de alto costo. Tan solo la operación de los huesos de la cadera tiene un costo entre 15 y 20 millones de pesos.